Publicado en Abejas
Por Bio Chakra
Miércoles, 3 de Mayo del 2023

La Abeja, ¿es un insecto? 5/7

Enmarcado por la pregunta "¿La Abeja, es un insecto?" compartimos una serie de observaciones y reflexiones acerca de la naturaleza de este Ser que acompaña la evolución del Ser Humano desde antes de que este último se afiance en la Tierra.

Parte 5

Las Abejas, ¿cómo responden a nuestras conductas?


El ejercicio de los conceptos de una apicultura cuidada, ¿realmente se refleja y es verificable en la colmena?

En la foto adjunta podemos ver un claro ejemplo.


En la apicultura productivista y "movilista", es decir aquella en la que el apicultor puede abrir la colmena y revisar panal por panal todo el cuerpo del Ser Abeja (técnica a la que obligan, por ejemplo, todas las legislaciones argentinas) por lo general se utilizan placas de cera estampada para inducir a las abejas a construir de una forma más "eficiente" y acorde a esta técnica. Veamos aquí, como muestra, un sólo aspecto de los tantos que provoca este trato:

 El fondo de las celdas hexagonales de los panales construidos naturalmente por las abejas tiene un diseño como de un cristal de cuarzo terminando en una punta de tres caras. Cuando se mira a contraluz, se asemeja a la letra "Y".   En la fabricación industrial o artesanal de las placas de cera estampada y debido al diseño de los moldes, de un lado las "Y" miran hacia la cara superior y del otro hacia la inferior, al igual que en la mayoría de los panales naturales (salvo en el primer panal natural que da inicio a una colmena nacida de un enjambre, que es diferente). Michael Housel descubrió que la orientación de las "Y" en las colmenas naturales tiene una organización específica.  También observó que en la apicultura productivista, en la que se utiliza cera estampada para """racionalizar"""  el trabajo de las abejas (lo escribimos a propósito entre muchas comillas) , esta orientación natural no era tenida en cuenta. Entonces propuso un método que es adoptado por muchos apicultores "amistosos con las abejas" para aproximarse lo más posible al sistema natural.  Sugirió que  con eso se mejoraba el bienestar de las abejas, la sanidad y la productividad.  Enjambran menos y son "menos agresivas". En este sistema, la cara de la "Y" (es decir, en la que la forma de la letra "Y" mira hacia "arriba" como en la escritura, siempre se ubica del lado externo de una placa de cera, es decir, la cara que está más alejada del centro de la colmena.

Esto sin embargo, como tantas otras propuestas de apiculturas un poquito más consideradas con la naturaleza de las abejas que la apicultura industrial, sólo tiene en cuenta el aspecto de insecto de las abejas y "perfecciona" un poco el trato que sigue siendo mecánico. Facilita un poquito las cosas, pero no las resuelve en el fondo.  Porque las abejas naturalmente necesitan construir sus propios panales para su bienestar integral y no alcanza con que le demos celdas premoldeadas o patrones artificialmente construidos en los que la "Y" mire hacia afuera. Necesitan poder "decidir" el tamaño de cada celda y el diseño del panal, así como un bebé construye su cuerpo en el útero materno y no le ponemos por ejemplo, un molde de una budinera para que tome la forma que consideramos la más adecuada por ejemplo para facilitar el parto.  Dejemos que ellas lo decidan.

Hemos hecho el intento de poner un pedacito de cera estampada con la "Y" "acostada" , es decir, en forma horizontal(una posición completamente artificial y sólo válida para este ensayo) y las abejas, copiando este patrón "inducido por el apicultor" como buenos y eficientes insectos, siguen construyendo todas las celdas a partir de este formato.  Es decir, aunque tengan espacio libre disponible para construir sus celdas como lo harían en una colmena natural, una vez dado el patrón,.... ¡YA NO LO CORRIGEN!  Así condicionadas, ya no pueden desarrollar toda la inteligencia de su ser y sólo pueden "vibrar" en un "modo de supervivencia", acopiando polen, miel y multiplicándose.   Una intervención humana que propone manipular a las abejas en forma mecanicista las induce a reaccionar mecánicamente, como insectos con una capacidad básica para reaccionar ante estímulos.
La capacidad de adaptación y supervivencia de las abejas en contextos artificiales así y todo ya es más que apasionante como para que la mayoría de los apicultores se conformen con entender lo indispensable y las sigan condicionando cada día más, queriendo creer que van por buen camino.

Entonces, como se ve en este sencillo experimento de la cera estampada colocada en forma horizontal, si les generamos confusión en su sistema de vida, ellas reproducirán confusión.  Aunque así y todo, hasta en el "modo de supervivencia" hacen cosas maravillosas. 

Y funcionando "en modo confusión" se debilita su ser, son susceptibles a enfermedades, difícilmente lograrán establecer una colmena resiliente y con hábitos higiénicos y como en el mito de Sisifo, siempre estarán haciendo fuerza detrás de los obstáculos que nunca se quitarán de su camino, por más mirada humanista que le queramos poner a la cuestión.  Naturalmente estarán más nerviosas y sensibles y percibirán nuestra confusión de acercarnos, quizá, con una actitud amigable pero al mismo tiempo desarrollando prácticas equivocadas.  La abeja, a diferencia de los humanos, no tiene la capacidad de "administrar" ni de interpretar este doble discurso humano de sentir una cosa y hacer otra diferente y se pone a la defensiva y se retrotrae a sus funciones básicas de colonia de insectos sociales. Entonces pica.

Las personas humanas igualmente respondemos muchas veces en forma tan condicionada por los "patrones" ambientales, biológicos y sociales, aunque como  tenemos sistemas biológicos y neurológicos mucho más evolucionados, tenemos algo más de capacidad de "resetear" y deconstruir nuestros programas y edificarnos nuevamente, ejercitando la resiliencia.

Las abejas tienen pocos modos de deconstruir lo que les hacemos. Es la contrapartida de tener un cuerpo físico que casi es el mismo que hace unos 50 millones de años, es la "desventaja" de haber llegado primero. Ante condiciones hostiles, sólo pueden enjambrar o someterse.  En la medida que las liberemos de nuestras malas prácticas, se nos correrán sucesivamente velos para comprender un mundo maravilloso.

En ese sentido, las abejas, en especial "La Colmena", nos pueden ayudar a construir coherencia a través de los aprendizajes que emerjan del vínculo que establezcamos con ellas: en el descubrir formas de actuar en el mundo que no se contradigan con la naturaleza de las cosas ni con nuestra naturaleza.

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