Publicado en Abejas
Por Bio Chakra
Jueves, 11 de Mayo del 2023

La Abeja, ¿es un insecto? 6/7

Enmarcado por la pregunta "¿La Abeja, es un insecto?" compartimos una serie de observaciones y reflexiones acerca de la naturaleza de este Ser que acompaña la evolución del Ser Humano desde antes de que este último se afiance en la Tierra.

Parte 6
Cómo proponemos abordar una Cultura Apícola


El paradigma productivista, considera como misión del apicultor, conocer los ritmos de las abejas para así poder anticiparse a sus necesidades, facilitarles las tareas, condicionarlas, y como resultado, obtener los máximos beneficios posibles en cualquiera de sus variantes.

En ese "buen, sano y natural" camino todo vale: desde vender reinas hasta  paquetes de abejas, núcleos, miel, polen, propóleos, jalea real, cera, apitoxinas y sobre todo insumos y más insumos.  Mientras posamos ante la sociedad con un "aura mágica de encantadores de insectos" y "salvadores de la biodiversidad y de la alimentación de nuestra propia especie", esta apicultura deforma nuestro mirar:  transforma a nuestra mente, casi sin que lo percibamos, en una especie de megainsecto dominante, controlador, parásito y esclavizante. En emperadores de las abejas.  Más o menos benévolos, según el caso y las técnicas que se aprendan y practiquen.

¿Se puede esperar mucha comprensión profunda de la naturaleza de las abejas con esta mirada?   Los apicultores veteranos saben que hay algo más y lo sienten como un dolor punzante que no pueden resolver.   Cuando no es por el dolor del ciático, porque los actuales modos de "trabajo" con las abejas, además de someterlas a procesos mecánicos, someten al apicultor a prácticas que van dañando su salud hasta que se ve obligado a abandonar el oficio o, lo que es peor, tomar empleados para que se dañen ellos.

Cuando buscamos otras formas de abordaje en el trato con las colmenas, asumimos muchas situaciones heredadas como si fueran las prácticas más adecuadas.

Como la humanidad ya se ha entrometido en todas las necesidades de la colmena, como por ejemplo en su vivienda, la de un ambiente saludable, la flora y el agua, radiaciones artificiales, agrotóxicos, etc., muchas veces ya no podemos abandonarlas a su propio destino.

Sería bienvenido que aprendamos más sobre sus comportamientos, necesidades y capacidades.  Entender qué necesitan del apicultor, intervenir con cautela y sin destratos. Porque todas nuestras decisiones tomadas desde el no saber, las condicionan, siembran confusiones.   

Antes que "rescatar a las abejas", necesitamos rescatarnos como apicultores, rescatar nuestra ética.  Y luego ir compartiendo nuestros aprendizajes con la comunidad que se beneficia con la existencia de las abejas y eventualmente también, con los productos derivados de las colmenas.

Recién a partir de este sustrato y en el acompañamiento mutuo, nuestro vínculo de respeto y comprensión irá madurando y podremos descubrir e interactuar con otros aspectos de este particular ser, más sutiles y maravillosos, profundizando el entendimiento de lo que tienen para darnos.